Gui Rosey, “A la muy lejana”

A la muy lejana
una confidencia

A la muy próxima
un beso

A la tierra
un viaje a espaldas de las rutas

Al cielo
una oración a espaldas de las palabras

A mis amigos
algún juguete que haga creer en la felicidad

A los que no conozco
la felicidad para que hagan con ella un juguete

A los misterios
algunas flores

A la naturaleza
un monstruo para vigilarla

A los que se han engañado
el medio de tener éxito sin que lo parezca

A los que no creen
la locura por la música

A los que no han conocido el amor
el modo de volverse gigantes

A los que lo han conocido
el modo de volverse infinitamente pequeños

A los que reciben la visita de la luna
sábanas inmaculadas para la muda de las nubes

A los que carecen de vicios
el miedo de tener miedo de sí mismos